Salinas, de Encina y yo
El tañido proviniente de la torre apenas penetra en el interior del la Catedral. Los golpes parecen bastante irreales. Noto que esta vez solamente tocó una vez, falta entonces solo media hora para que me vengan a sacar y me dejen de nuevo en la ruidosa realidad de Salamanca.
¿Qué estoy haciendo aquí, yo solito en la vieja catedral romana? O casi solo, los restos mortales de varios de los grandes compositores españoles yacen enterrados bajo los lapidares que componen el suelo donde estoy sentado; Francisco Salinas, Juan del Encina, y otros de los que no conozco el nombre.
Grabando en la Catedral de Salamanca
Pues sí, ¿Qué estoy haciendo? Esta buena pregunta me la he hecho varias veces durante la semana. La respuesta sencilla es que estoy grabando un CD con música antigua española en los dos órganos positivos de la Catedral Vieja de Salamanca.
El órgano de la Capilla Dorada
Mi relato empieza por un artículo publicado hace unos años en ISO Journal, un revista de La Sociedad Internacional de Organeros, que trataba de la restauración de un positivo del siglo XVI, un pequeño órgano, que hasta entonces se hallaba en la Capilla Dorada en La Catedral Nueva de Salamanca, España. Como músico con un interés especial por la música renacentista española pensé enseguida que este instrumento había que tocarlo. Se conservan muy pocos órganos del renacimiento y es sumamente tentativo para un músico, al que le gusta experimentar con el pulso y el fraseo juntos a la ‘técnica de tres dedos’ del Quinientos, llegar a comprobar las teorías tocando un instrumento como ese, que tanto en cuestiones de timbre como de afinación y de mecánica difiere mucho de los órganos habituales.
Una imposibilidad factual
Con el aire ingénuo del extranjero me dirigí, a través de intermediarios, al Cabildo de la Catedral, aprovechando de paso otros contactos que me debían un favor y conseguí, al final, lo que algunos de los organistas de estas tierras charras denotan como una imposibilidad factual, un acuerdo con el Cabildo, dejándome cuatro tardes para grabar, solo en la acústica fabulosa de la catedral, solo junto con Francisco Salinas y Juan del Encina.
Juan del Encina y tocar a dúo
Una vez obtenido el permiso ¿qué se puede grabar en dos órganos como estos? ¿Para qué exactamente se han usado en los tiempos en que fueron construidos? Es, sin duda. una pregunta abierta a una discusión. La mayoría de las piezas que he escogido para grabar en estas horas tardías en la Catedral son obras de organum, obras que no necesariamente han sido pensadas para órgano, sin embargo, dado su carácter a 4 voces parece muy probable que también hayan sido interpretadas por coro y órgano, u órgano solo. “Juan del Encina en el órgano”, oigo decir por ahí, “¿no es un poco rebuscado?” Yo, por mi parte estoy seguro que las canciones de Juan del Encina han sonado más de una vez en la Capilla Dorada.
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Dada la colocación simétrica de los dos positivos en cada lado del altar se me ha ocurrido grabar algunas piezas como dúo entre los dos instrumentos, a sabiendas de que probablemente fuera a tener encima a los musicólogos y fundamentalistas de la música antigua. Uno de los dúos es la famosa Pavana con su glosa, de la cual, dicho sea de paso, se pueden hacer unos cuantos comentarios. Lo haré en algún momento, por ahora me limito a constatar que la música se adapta a ser interpretada como dúo. ¡Escuchen ustedes mismos y opinen!
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Otro dúo es la canción popular, No me digays Madre, recopilada por Francisco Salinas en la última mitad del siglo XVI en su pensante obra teórica que, además, editó en latín, De Musica libri septem. También en este caso me meto rápidamente en enredos de la musicología. Francisco Salinas se ocupa en el sexto libro de la métrica en la lírica y la música y pone algunos valorosos ejemplos de la música popular contemporánea como ilustración. Uno de aquellos ejemplos es precisamente lo que parece ser el estribillo de la canción No me digays Madre, pero eso es, solo pone el estribillo. Afortunadamente se encuentra anotada en la página anterior otra línia melódica que muy bién podía ser la melodía de la copla. Esto no puede afirmarse con seguridad, por supuesto, no obstante he decidido usar esa linia melódica como tal. Tal vez no sea correcta mi decisión vista con los ojos del musicólogo, pero, eso sí, es absolutamente coherente con las tradiciones de aquellos tiempos.
La vuelta a la realidad
Las cigüeñas en el tejado de la Catedral crotoran, las palomas zurean y los tañidos de la campana ahora llegan a 10. Ha llegado la hora de dejar en paz a Francisco Salinas y Juan del Encina y recoger el equipo de grabación por hoy.
Las grabaciones de la Catedral de Salamanca junto con otras grabaciones hechas en el órgano renacentista del Castillo de Soenderborg, Dinamarca salieron el día 4 de octubre 2009 en el CD “El Arte de Tañer”..
Véase la página Discografía: El Arte de Tañer - parla09001
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